- La OIT estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo tiene una ocupación expuesta a la IA generativa. Además, el 39% de las habilidades laborales podría transformarse o quedar desactualizado hacia 2030, según el Foro Económico Mundial. Ilich Pimentel, consultor estratégico y capacitador en IA para empresas, explica qué tareas cambiarán primero y cómo prepararse.
La inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa. Los agentes de IA ya no solo redactan textos o responden preguntas: también pueden utilizar herramientas digitales, ejecutar secuencias de acciones y automatizar procesos con distintos grados de autonomía. Su avance plantea una interrogante para trabajadores y empresas: ¿qué empleos cambiarán y qué habilidades serán necesarias para adaptarse?
Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Instituto Nacional de Investigación de Polonia (NASK), publicado en 2025, estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo tiene una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa. Las funciones administrativas figuran entre las más expuestas, aunque los investigadores señalan que la transformación de los puestos es más probable que su desaparición completa.
Entre las tareas que podrían cambiar primero están la elaboración de reportes, clasificación de información, procesamiento de documentos, atención de consultas frecuentes y análisis preliminar de datos. Los agentes de IA pueden ejecutar varias de estas actividades de manera consecutiva, desde recopilar información hasta preparar un informe para revisión humana.
El impacto también alcanzará a profesionales de marketing, comunicaciones y ventas, que pueden utilizar estas herramientas para investigar, generar borradores y analizar resultados. Sin embargo, la estrategia, la gestión de crisis, la toma de decisiones y la construcción de relaciones siguen requiriendo criterio y supervisión humana.
El Foro Económico Mundial, en su informe Future of Jobs Report 2025, proyecta que las transformaciones económicas, tecnológicas y demográficas podrían generar 170 millones de empleos y desplazar 92 millones hacia 2030, con un saldo neto positivo de 78 millones. Asimismo, estima que el 39% de las habilidades actuales de los trabajadores podría cambiar o quedar desactualizado entre 2025 y 2030.
En el Perú, el desafío es aún mayor por las brechas de capacitación. Según el INEI, el 69,8% de la población ocupada tuvo un empleo informal entre abril de 2025 y marzo de 2026, lo que refuerza la importancia de ampliar el acceso a competencias digitales.
“Las empresas peruanas no deberían empezar preguntándose qué puestos pueden eliminar con inteligencia artificial, sino qué procesos pueden mejorar y qué tareas pueden delegar a estas herramientas. Automatizar actividades repetitivas permite que los equipos se concentren en el análisis, la estrategia y la toma de decisiones. El reto es capacitar al personal, supervisar los resultados y establecer límites claros para evitar errores y proteger la información”, explica Ilich Pimentel De la Cruz, CEO / InQube AI / consultor en Inteligencia Artificial aplicada a los negocios.
En este escenario, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación y la capacidad de adaptación serán fundamentales. Aprender a formular instrucciones, verificar resultados y decidir cuándo intervenir permitirá aprovechar mejor estas herramientas. La discusión ya no se limita a qué empleos desaparecerán, sino a cómo evolucionarán. La ventaja competitiva dependerá de la capacidad de combinar inteligencia artificial con experiencia, criterio y habilidades humanas.
